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Rezando con los refugiados en Jordania
01 septiembre 2012

Foto: Un programa educativo del Servicio Jesuita a Refugiados para refugiados iraquíes en Ammán, Jordania. (Peter Balleis SJ/JRS)
Ammán, 1 de septiembre de 2012 - Los iraquíes han buscado refugio en Jordania desde hace décadas. Llegan aquí escapando de años de continuas guerras, de disensiones internas y dificultades económicas. Aunque la situación ya es un poco más estable en su país de origen, iraquíes de diferentes orígenes étnicos y confesiones religiosas siguen llegando, buscando la seguridad y la oportunidad de construir una vida más digna para ellos y sus familias.

Los refugiados de Iraq se encuentran principalmente en los centros urbanos, especialmente en Bagdad. Los refugiados iraquíes que viven en Jordania han sido testigos de lo peor de la violencia sectaria que aflige a su país, y ahora cargan con el dolor de saber que sus comunidades antaño diversas han cambiado para siempre, lo que hace que en muchos aspectos sea de hecho imposible el "retorno".

"No se trataba sólo de la violencia. El barrio cambió. La gente que ahora vive allí es diferente, mis amigos se han ido. Yo ya no podría volver allí, porque no hay nada que me haga regresar. Toda la gente aquí (en la escuela del JRS) no estaría  junta si estuviera ahora en Bagdad", dice Nabil, un joven refugiado iraquí que asiste al proyecto de educación informal del Servicio Jesuita a Refugiados en Ammán.

En Jordania, los refugiados iraquíes se enfrentan el dramático legado de una violencia que ha cambiado para siempre sus lugares de origen. También deben encarar el reto de crear un nuevo sentimiento de comunidad en un entorno urbano marcado por la escasez de espacios públicos, la precariedad de los sistemas de transporte público y la fragmentación de los servicios sociales. Estas circunstancias aumentan su sensación de aislamiento y de pérdida de la comunidad.

"Dejamos atrás años de esfuerzos, nuestros hogares y nuestro trabajo. El conocimiento es todo lo que teníamos cuando nos fuimos, y es todo lo que tenemos para hoy y para el futuro. Es por eso que vengo aquí", dice Muna, cuando le preguntaron por qué asiste a las clases de inglés.

Luego durante unos momentos reflexiona sobre lo dicho.

"Pero también me gusta venir aquí porque me encuentro con otras personas y hablo con ellas. Siento que este lugar es para nosotros, y durante algún rato cada día, me siento un poco como en casa", añade.

Tu reflexión
Reflexiones para la oración

En las Escrituras, se nos recuerda que cuando nos enfrentamos a muchos desafíos, incluso cuando tenemos la sensación de pérdida y abandono, seguimos siendo los hijos amados de Dios.

Las experiencias de Nabil y de Muna son iguales a las de muchos refugiados iraquíes, algunos de los cuales han tenido que soportar casi diez años de desplazamiento prolongado en Jordania, y sin poder regresar a Iraq, aguardan su reasentamiento. En muchos sentidos se sienten atrapados física y psicológicamente en mitad del camino.

Para ellos, la escuela del JRS se ha convertido en un punto común de referencia en una ciudad a menudo definida por la provisionalidad. La escuela es el pilar que ha permitido que la diversidad que caracterizó a Iraq haya podido cristalizar y convivir. Llevado a cabo en gran medida por y para los refugiados iraquíes, la escuela se ha convertido en una comunidad variopinta, y ofrece a los iraquíes – conocidos en la región por sus altos niveles de educación - la rara oportunidad de seguir aprendiendo y, más importante aún, de tener esperanzas en un  futuro mejor para ellos mismos, sus familias y su país.

Con el rebrote de la violencia en Iraq y ante la afluencia masiva de refugiados de Siria, oremos para que el espíritu de inclusión, tolerancia y aprendizaje que definen los proyectos del JRS sigan adelante, para que todos los refugiados puedan vivir en paz y dignidad donde quiera que estén.


Suggested Reading for Prayer
Lectura sugerida para la oración

Isaías 43:1-3

"No temas, porque yo te he redimido, te he llamado por tu nombre, tú me perteneces. Si cruzas por las aguas, yo estaré contigo, y los ríos no te anegarán; si caminas por el fuego, no te quemarás, y las llamas no te abrasarán. Porque yo soy el Señor, tu Dios".