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Rezando con los refugiados en Tailandia: esperanza en una tierra extranjera
06 junio 2014

Esta madre paquistaní, Sheeba*, sostiene a su bebé recién bautizada, Amber*, ante la mirada de los miembros del personal del JRS. (Jesuit Refugee Service)
Espero que ahora que su bebé ha nacido de nuevo en Dios, eso les dé una cálida y nueva energía para seguir adelante.
Bangkok, 6 de junio de 2014 - Una luz brillante se filtraba a través de los multicolores vitrales de la capilla de los jesuitas, mientras el personal del Servicio Jesuita a Refugiados en Asia Pacífico, llegados desde Filipinas, Indonesia, Nueva Zelanda, Malasia y Tailandia, se reunían alrededor de Amber*, una bebé en los brazos de sus padres, Sheeba* y Dawud*, de Pakistán.

Bambang Sipayung SJ, director del JRS en Asia Pacífico, dijo la misa del bautismo y todos nosotros juntos cantamos himnos que la mayoría ya conocíamos, al haber crecido como católicos en diferentes rincones del mundo. Durante su homilía, el P. Bambang hizo mención de la principal tarea del JRS: acompañar a solicitantes de asilo y refugiados, como esta familia paquistaní y garantizar la protección de quienes se han visto obligados a huir de sus hogares en la región.

Mientras orábamos juntos ese día, nos dimos cuenta de que estábamos cumpliendo con alegría la misión. Ese bebé recién bautizado ahora tenía la protección que la Iglesia católica le puede ofrecer: un certificado de bautismo, otorgado por los padres jesuitas, y otros servicios prestados por el JRS mientras  permanezcan como huéspedes no reconocidos en Tailandia.

El número de solicitantes de asilo en Tailandia se cuadruplicó el año pasado. La mayoría de los recién llegados son cristianos y musulmanes chiíes o ahmadíes de Pakistán, donde la persecución religiosa se ha convertido en la norma en su tierra natal. Además, sirios y palestinos que huyen del conflicto en Siria se unen a la población ya presente de Sri Lanka, Vietnam y a otros que llegaron en busca de protección en Tailandia, lo que eleva la población de refugiados y solicitantes de asilo a más de 8.000.

La agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR) considera que el número de solicitantes de asilo en Tailandia llegará a 13.000 a finales de 2014 y, posiblemente, a 20.000 a finales de 2015. Esta es una situación que las autoridades de Tailandia, a pesar de la actual crisis política, no pueden permitirse ignorar ya que todos estos refugiados y solicitantes de asilo actualmente apenas tienen derecho a la protección internacional.

Los que no tienen documentos de inmigración válidos pueden ser arrestados y detenidos en cualquier momento. Muchos están en constante riesgo de ser víctimas de explotación o de sumirse en la indigencia al no tener derecho a un empleo, ya que tienen que esperar hasta siete años antes de ser reconocidos como refugiados. Que los niños refugiados y solicitantes de asilo tengan ahora derecho a asistir a las escuelas tailandesas y que sus padres pueden adquirir un seguro nacional de salud es un signo de esperanza. Sin embargo las barreras lingüísticas y económicas, así como la falta de información pueden hacer que el acceso a estos servicios sea extremadamente difícil.

* Los nombres han sido cambiados por razones de seguridad.


Tu reflexión
Mientras seguimos rezando con y por los refugiados y solicitantes de asilo que están entre nosotros, recordemos de ampliarles la hospitalidad de forma práctica y espiritual.

Araya Kuppatithumakul, una miembro del personal del JRS en Tailandia y madrina de honor de la bebé bautizada en noviembre pasado, dijo:

"Para estos padres debe haber sido difícil tener la oportunidad de salir de su escondite y viajar al centro de Bangkok para celebrar un sacramento y recibir un documento que ofrece una pequeña protección oficial para su bebé.

Su vida debe ser, por lo general, solitaria, sin nadie que entienda por lo que están pasando ni su idioma, así que debe ser difícil sentirse capaz de tener la energía para hacer cosas. Cada uno de nosotros en el JRS tratamos de servirles todos los días... Yo me siento feliz de aportar mi granito de arena para que se sientan bienvenidos en Tailandia. Espero que ahora que su bebé ha nacido de nuevo en Dios, eso les dé una cálida y nueva energía para seguir adelante".